CONCEPTO SALNOSTRUM
Salnostrum

Perdura, aún hoy, el concepto anquilosado de diferenciar “sal de cocina” y “sal de mesa”. La sal de cocina, no se valora, no importa su calidad, porque hay la creencia de que al cocinar el paladar no la nota. Y esa creencia sigue arraigada actualmente. Aunque haya florecido una extensa gama de sales de todo tipo, se siguen utilizando como “sal de mesa” o máxime para aderezar el plato en el último momento, al emplatarlo.
Salnostrum ha preparado una gama de sales pensadas para cocinar con ellas, no para ser “una sal de cocina”, sino “una sal para cocinar”.
Son sales con contenido substancioso, es disponer de una despensa en miniatura y poder disfrutar en cualquier lugar del mundo los sabores mediterráneos. Se deshidratan el jamón, las gambas, las anchoas y el vino, y la sal empleada, una de las mejores del mundo, es el conservante. Al utilizarlas, cocinamos con estos ingredientes, que al ser de primera calidad, ensalzarán los platos a preparar, porque sus aromas penetrarán desde el primer momento en el guiso, multiplicando los sabores.
Estas sales serán a partir de ahora, un ingrediente más de las recetas. Un puntal. Se trata de un concepto novedoso. La calidad de la sal, sí que influye en el resultado final de la elaboración.
Resulta sorprendente utilizar sal con jamón ibérico al hervir la pasta para prepararla a la carbonara; la pasta se impregna desde el principio con el sabor del jamón.
Otras veces se podrá utilizar la sal como contraste, por ejemplo, al sazonar unas lentejas o una sopa minestrone con sal con anchoas de la Escala harán despertar el sabor de las verduras, porque actúa como impulsor.
Una paella cocida con caldo aderezado con sal con gambas de Palamós le otorgará un delicioso perfume marino resaltando todos los sabores asociados a este plato.
Un guiso de carne o un pollo al ajillo, agradecerán el refuerzo de sabor que le dará la sal con vino Merlot Penedés.